Ha muerto Cebrián
... el periodista y escritor Juan Antonio Cebrián, falleció ayer con 41 años víctima de un ataque al corazón, el en la actualidad presentador del programa de Onda Cero "La Rosa de los Vientos" falleció de manera repentina, horas antes de realizar su programa.... la noticia, la escuché volviendo de cenar de casa de unos amigos, minutos antes de la una de la mañana, sintonizando Onda Cero al final del programa de deportes, los servicios informativos, y cuando esperaba encontrarme con la sintonía de "La Rosa de los Vientos", se hace un silencio... y una voz contaba la noticia.
... Cebrián, fue el "culpable" de horas de vigilia escuchando la radio, desde los tiempos gloriosos de "Turno de noche" que cuando el sueño me iba venciendo, ponía en marcha la grabación en una cinta de cassette, hasta la actualidad, donde además de escuchar partes del programa las madrugadas del sábado-domingo y domingo-lunes, a lo largo de la semana escuchaba la totalidad de sus programas en formato podcast vía iTunes.
... será difícil volver a escuchar la radio por la noche y estar "... feliz como una lombriz" así que nos quedaremos con "... fuerza y honor".
Etiquetas: radio


2 comentarios:
este es el de sombrita, no?
Hoy este planeta, este pequeño rincón azul y verde del Universo, es un lugar más frío, chiquito y solitario. Juan Antonio se ha marchado demasiado pronto, y con él una época, una forma de interpretar el arte de hacer radio. Porque La Rosa de los Vientos es un fenómeno sociológico que habrá que estudiar seriamente algún día. Y es un fenómeno porque ese programa exudaba por todos sus poros cariño, fidelidad y pasión, humor e información en estado puro, erudicción sin pretensiones, con sencillez y humildad, con la única ambición de entretener y legar conocimientos. Y vaya si lo conseguía. Cada noche sabía cómo ganar nuestras mentes y nuestros corazones, con su recetario de dulzura y optimismo, sabiduría y afán por compartir. Con un rosario de inquietudes y disciplinas dignas de una mente del Renacimiento, allí cabía de casi todo.
Un ejército bien adiestrado de colaboradores terminaba de modelar y enriquecer lo que su mente trataba de dignificar, porque se trataba del Conocimiento en toda su extensión. Un cúmulo de conocimientos que giraba en torno a la condición humana, su mayor pasión, porque Juan Antonio era sobre todas las cosas un buen humano. Un humano muy humanista. Por eso lo queremos tanto y por eso lo vamos a extrañar ya de por vida. Era la fuerza de gravedad de un sistema solar llamado La Rosa de los Vientos. Todos gravitábamos a su alrededor, y de repente el Sol se ha apagado.
Ya forma parte de la Historia y el mito, como dijo Callejo, donde para muchos tendrá un lugar privilegiado. Y a diferencia de muchos de los personajes de los que habló, pasa a nuestra Historia sin haber derramado una gota de sangre... tan sólo nuestras lágrimas.
A los supervivientes, colaboradores y oyentes, huérfanos todos, nos queda mucho por hacer. Él hubiese querido una retirada ordenada, recomponer las filas y seguir la lucha por esa causa - porque siempre ha sido una causa - llamada La Rosa de los Vientos. Faltará una voz insustituible, pero con el aliento de todos, codo con codo, hay que mirar adelante y seguir escrutando los horizontes de nuestra especie como él lo hacía. Hay que reconstruir este sistema y dibujar con nuestro paso las sendas que nos lleven a nuestro mundo azul y verde.
A Juan Antonio y todos sus colaboradores, gracias eternas por ser y estar, por regalarnos su visión, su oficio y su humanidad.
A los rosaventeros, un abrazo solidario muy fuerte y sentido.
A Silvia y Alejandro, la promesa de recordar para siempre; Juan Antonio vive inevitablemente en nuestras mentes y nuestros corazones.
A todos, FUERZA Y HONOR
Publicar un comentario en la entrada
<< Página principal